Eroticon. Mi vecina (1)
Hacia mucho tiempo que le tenia echado el ojo encima.
Su cara angelical y su cuerpo voluptuoso hacían que empezara a ser mi sueño recurrente.

Hablo de Elena, tiene unos treinta años aproximadamente, mide uno setenta y su peso debe andar por los sesenta y cinco kilos aproximadamente.
No hace falta fijarse para resaltar sus encantos, toda ella llama la atención, su pelo es castaño claro, media melena, los ojos son del color de su pelo pero aún más claros, tiene una mirada que parece que sus ojos están continuamente sonriendo entre picara e inocente. Nariz recta que cae sobre unos labios rosados muy definidos que destacan en una piel blanca que promete ser suave como la seda.
Todo este conjunto destaca en un cuello delicado y alto nexo de unión con su cuerpo delgado de cintura para arriba donde se adivinan sus senos grandes, proporcionados, altivos y llenos, las manos son bonitas de largos dedos, uñas cortas sin asomo de pintura.
Tiene la cintura estrecha para luego ancharse en unas caderas de diosa griega con un culo que más que culo diría culazo de los de parar el trafico, los muslos son abundantes y fuertes no de gimnasio si no de naturaleza potente.
En resumen una mujer que sin ser de pasarela seguro que la elegiríamos para ser el polvo perfecto.
Laura Antonneli en Malizia.

Este sueño de mujer esta casada, tiene dos niñas una de cinco años y otra de tres, su marido es visitador medico y ella se dedica únicamente a atender a su familia.
Vive en mi edificio hace unos dos años y en ese tiempo no pasamos del buenos días, va a llover y demás cortesías, no sale mucho y cuando lo hace es al parque o a comprar con sus hijas. Recibe pocas visitas casi todas de familiares que presumo son sus suegros y padres, no le conozco amigas.
Viste de forma recatada, tradicional pero con un toque de distinción, huele muy bien, deja su impronta en el ascensor y por donde pasa.
Su apartamento esta en el tercero derecha, el mió en el cuarto justo encima.
Su marido que no se como se llama ni me importa es el típico hombre acomplejado, de mal ceño que no habla con nadie y que gracias a su trabajo le veo muy poco, cuando esta en casa sale aún menos que Elena- eso lo entiendo yo no me movería de su lado- y cuando lo hace es para pasear a sus hijas y a su señora que no pega con el ni con cola. Son la típica pareja que no sabes como pueden estar juntos porque no casan, cuando los veo juntos me fijo y no hablan mucho entre ellos, están como incómodos, ajenos el uno del otro, esto me hace intuir que están como casi todos porque hay que estar, no por otra cosa, un paso más de una vida llena de pasos erráticos donde vas cumpliendo con todas las etapas de la vida diseñadas por esta sociedad que nos toca vivir: naces, te reproduces y mueres.

Elena se la notaba triste, con una tristeza preñada de resignación, como sabiendo que la juventud se le escapaba de las manos sin mover un dedo por retenerla, dejada , vencida por una vida insulsa que tenia que vivir por las niñas, esas niñas eran su pecado y su bendición, atadura de una libertad desconocida, deseada y perdida sin apenas catarla.
Entro en mi vida por los ojos y se quedo, no sabia como abordarla, tenia miedo de perderla antes siquiera de conocerla. Pánico a que me sorprendiera mirándola y intuyera mi deseo, Elena paso a ser mi obsesión, mi sueño onírico más querido. Tenia que decidirme, trazar un plan de acercamiento pero no podía con mis nervios cuando coincidíamos sentía como temblaba era la inseguridad sobre piernas, no era normal nunca tuve ese tipo de problemas con las mujeres sin embargo esta, solo con mirarme me derretía, esa mirada se volvía viva, reía como si conociera o leyera mi mente, me desconcertaba.


Ak dijo
hay!!!! que buena esta!!!
www.lacoctelera.com/dechirimiaytun (historias de una luna)
19 Agosto 2006 | 12:56 AM